No recuerdo si ya les había contado, pero soy hija única. Seguro están pensando: es una caprichuda, berrinchuda, enojona, celosa…y tienen razón.
Mis papás, abuelos, tíos y demás familiares se encargaron de hacerme una verdadera consentida, bueno, pero tampoco se espanten y piensen que soy un asco, la verdad tengo mis puntos positivos.
Este fin de semana me fui a Xalapa y para compensar el abandono y fomentar la tendencia familiar, el viernes mi novio me llevó a un restaurante que moría por visitar, se llama Hunan.
Camino al lugar iba toda chipil por lo de no ver al novio el fin (tal vez piensan que exagero, pero tiene un nuevo trabajo que en unos días más hará que mi historia pase por Casos de la vida real), pero apenas entré y vi la selvita del estacionamiento, me puse feliz.
En la entrada hay unas imitaciones de los guerreros de terracota, los recuerdan? Esos entre los que hace unos años algunos funcionarios del gabinete de Fox jugaron escondidillas.
El viernes fue buen día para ir porque el megapuente dejó el lugar literalmente vacío, sólo estábamos Carlos y yo. No es muy grande, pero el techo está tan alto que da la impresión de serlo.
Está bonito, con muchas plantitas y cristales. La vajilla está fatal, gastada y de diseño medio feo, pero bueno, es como la de adorno, porque para comer te ponen otra.
Para empezar pedimos martinis. Carlos de manzana y yo de guayaba. El de él estaba rico y el mío me supo a jarabe para la tos, así que, todo bueno, me lo cambió. Entonces un mesero se acercó a preguntarme si no me había gustado. Le dije que no, pero que a mi novio si.
Total que después de un momento nos confesó: es que el jugo de naranja está echado a perder, déjeme prepararle otro. Obvio accedimos y qué bueno porque pedí uno de tamarindo que estaba no bueno, sino lo que sigue.
Lo hacen con tequila Jimador, que me cae fatal, así que cambié y fue todo. De entrada pedimos mis nuevos favoritos: dumplings.
Era un plato mixto, con algunos rellenos de camarones, otros de carne y los más ricos: de verduras. Todos buenísimos.
Como plato fuerte pedimos spicy noodles, también muy ricos. Tenían verduras y pollo.
Yo pedí otro martini, pero ahora de lychee, rico, aunque no tanto como en Jaso.
Luego te llevan helado de limón con una galleta de la suerte para cambiar de sabor, pero ya no pudimos llegar al postre y eso que compartimos ambos platos.
Tengo que volver por el Peking duck, especialidad de la casa.
Por cierto, nuestro mesero fue buenísimo, si pueden, pidan con él, se llama Édgar.
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Dónde: Luis Ogazón 102, en la colonia San Ángel
Cuánto: extorsión de $963 sin propina por dos personas, pero está rico, igual si no beben martinis es más barato, pero la comida está cara, creo que lo más accesible son tacos de cilantro, por $110
Hay valet parking y sólo hay que darle propina
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4 comentarios:
jajajajaja he de admitir que rompes el estereotipo de la hija única, porque nada que ver... lo que sí es que ese novio va a lograr todo lo que hicieron tus papás, tíos y abuelitos con tanto mimo, pero bueee, te lo mereces!!! lo del Hunan parece atractivo, pero habrá que esperar otro megapuente para que esté vacío, porque de otro modo seguro estará atascado!!
jajajajaj ya se me hacia raro que no comentaras sobre lugares que valen una extorsion!! (perdon, no tengo acentos en esta compu)
UFFF!! amo la sabiduría "Solvillezca" que dice "lo que usted debe saber y no lo dice por miedo a las represalias" jajaja!!!!! que bueno que te gustó el HUNAN! si es de verdad una gran opción! Sigue GUADIANA creo!!! L-U.
*Solecillo: jeje, me quieres aunque sea una consentida!!
*Silvia: está buenísimo! vale la pena
*Carlos: NADIE te reprime!! qué va a pensar la gente?! jaja.
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